ÁGATA BOTSWANA

ÁGATA LA PIEDRA DE LOS DONES Y EL ASTRAL

El Ágata es un tipo de calcedonia, por lo tanto pertenece a la familia de los cuarzos de cierta manera, esta compuesta de millones de partículas cristalinas que no son cristales en si mismas sino criptocristales.  Las capas concéntricas del ágata se formaron en burbujas de gas formadas en el magma incand...

ÁGATA LA PIEDRA DE LOS DONES Y EL ASTRAL

El Ágata es un tipo de calcedonia, por lo tanto pertenece a la familia de los cuarzos de cierta manera, esta compuesta de millones de partículas cristalinas que no son cristales en si mismas sino criptocristales.  Las capas concéntricas del ágata se formaron en burbujas de gas formadas en el magma incandescente o bien al llenarse de ácido silícico durante las erupciones volcánicas. Usualmente muestra aros o anillos de colores, giros, crestas, ojos, círculos e incluso paisajes y escenas en variadísimos colores teniendo cada uno su vibración específica.

En el camino de los cristales el primer paso para entrar en este reino o iniciático es la FASE DEL ÁGATA.  la apertura inicial de nuestra alma materializada para la percepción de lo subjetivo; es el primer contacto con una realidad multidimensional más allá de la materia.

Durante siglos, por mas de ser opaca y no transparente como las piedras espiritualizadas, el ágata ha sido comparada con el Cuarzo y la Amatista, que de hecho, tienen componentes muy parecidos a los del ágata; al poner el ágata hacia la luz, puede verse que es translúcida. Los indígenas consideraban al ágata como pedazos del cuerpo de los dioses, llenas de vitalidad orgánica y espiritual. Si observas la forma de las ágatas puedes pensar de inmediato en los conjuntos celulares humanos.
Actuando como trascendentalizadora del hombre y alineada en el progreso del hombre en su espiral evolutiva, el ágata sigue al crecimiento humano y trabaja con el hombre hasta que se produzca el fin mismo de los ciclos establecidos para este planeta y se inicie la Gran era de Acuario, que ya está aquí, de hecho.

Conforme evoluciona el hombre, también lo hacen las ágatas. Todo individuo puede sintonizar con un tipo de ágata especial que se halla en armonía con su tipo de cuerpo físico o contenido mineral. Todos somos una ágata en una u otra forma, pues el ágata es en realidad una clave de la vida que evoluciona en nuestro mundo tal y como existe y nos ha sido dada como un don para poder mirar más allá de lo que vemos.

Debido a sus formas múltiples y multicolores el ágata se le ha llamado “La Piedra Sagrada del Astral”. El mundo astral ha sido descrito como la 4ta dimensión, el mundo del deseo; dividido en diversos planos desde los mas bajos hasta los mas altos. Todo lo que existe en el mundo material esta primero plasmado en idea pura allí; ahí están tanto las formas materiales del mundo como las formas mentales de las personas. Es el mundo de lo imaginario y de los pensamientos, donde todo lo que piensan los humanos queda grabado allí, y los sentimientos, desde el amor hasta el odio y desde el placer hasta el dolor se encuentra grabado en este plano como fuerza astral. Así, dependiendo del pensamiento y sentimiento humano se alimentan los diferentes planos astrales. El mundo Astral es la esencia del mundo físico, una extensión sutil de su conciencia. Allí existen diversas entidades que personifican los pensamientos y sentimientos humanos, ahí conviven ángeles y demonios, palacios de Luz y de miseria en diferentes niveles.

La base de la sanación radica en saber cómo transformar la raíz de los sentimientos y los pensamientos en el astral, y al hacerlo se transforma la realidad física, pues la esencia del o físico reside en el astral. Todos los humanos tenemos un cuerpo astral, que son el cuerpo emocional y el cuerpo mental donde se guarda como vibración todo lo que uno siente o piensa o tiene acumulado como creencia o filosofía.
Al transformar un patrón de pensamiento o de sentimiento logramos sanar el cuerpo físico, que es el reflejo de nuestros otros cuerpos. Cuando el sanador o el chamán cura una enfermedad, es porque curó y cambió la idea del cuerpo físico en el astral. La mayoría de los Cristales y Gemas nos llevan a movernos en estos planos o niveles pero el ágata simboliza estos cuerpos en sí mismos: El Mundo Astral.

Debido a su múltiple coloración y al ser un  microcosmos del mundo astral al ágata se la asocia con el mundo del pensamiento y lo imaginario. El contacto con esta piedra hace que nuestra visión resulte espiritualizada. Ella abre nuestros canales de percepción hacia otras dimensiones y nuestra mente hacia lo subjetivo, permitiéndonos presenciar lo que sería inimaginable para la mente materialista. El ágata nos permite aceptar la existencia del mundo sutil, de los cuerpos sutiles y la interrelación y responsabilidad de nuestros pensamientos y sentimientos con nuestro mundo físico.
Para las sociedades arcaicas el ágata era una ventana mágica abierta al mundo de los Dioses, a través de la cual podían comunicarse directamente con ellos.

La ágata ha sido llamada: “La Piedra de los Dones”; con ella adquirimos tal sensibilidad espiritual que nos volvemos capaces de identificar y sentir presencias de seres sutiles atreviéndonos incluso a acercarnos a ellos. Al espiritualizarnos el ágata potencia nuestras capacidades mágicas latentes; despierta los dones de clarividencia, clariaudiencia, el don de leer las auras, capacidad para hacer viajes astrales, la intuición o sexto sentido y los dones premonitorios; de acuerdo con la capacidad y el nivel del alma de cada uno.

Al ser una piedra de origen mayoritariamente volcánico, en ella la presencia del Fuego se halla muy acentuada y actúa como fuente de inspiración y creatividad. “Mi nombre es Legión”, es el lema del ágata que despertando lo imaginario crea una multitud de pensamientos e ideas nuevas, transmite inspiraciones y promueve impulsos creativos. Por ello es excelente para los que en su trabajo necesitan de la creatividad como músicos, actores, pintores, escultores, ceramistas, publicistas, arquitectos etc.

El ágata también estimula y desarrolla facetas inexploradas y desconocidas de nuestra personalidad haciendo que tomemos conciencia de ellas.  hace asomar a la superficie deseos latentes y despierta el valor y la voluntad para enfrentarnos a nuevas experiencias. También estimula nuestra emotividad y nuestros impulsos tanto amorosos como sexuales.

Sus patrones y dibujos de forma irregular fueron asociados a la  espontaneidad y a la libertad. El ágata nos transmite sed de libertad e impulsos libertarios en nuestro comportamiento y nos da la capacidad de utilizarlos al máximo. Al abrir la imaginación, ella extiende nuestro espacio interior, amplía nuestros horizontes y trasciende nuestros límites destruyendo las cadenas de los prejuicios y el miedo.


Además de esto el ágata nos da una agradable sensación de alegría interior, fruto de la libertad y nos hace mucho mas extrovertidos.
La sombra del ágata es la de convertir a su portador en alguien excesivamente soñador y alejarlo de la realidad material; por eso no la deben usar personas que ya sean muy voladas o etéreas que les cueste el mundo concreto; mejor para personas bien aterrizadas que necesiten abrir su percepción.

A veces el ágata se encuentra en la Tierra como una auténtica burbuja de piedra, que al ser cortada por la mitad queda dividida en dos grietas, llamadas comúnmente Grietas de Baco. Una antigua leyenda griega cuenta que cada vez que rompían una geoda o burbuja de ágata, el Sátiro o espíritu que habita ese Cristal es liberado y se queda cerca para iluminar, proteger y alegrar la vida de los que lo liberan y lo rodean.   Los Sátiros eran hombrecillos peludos chiquitos, mitad cabra- mitad hombre con cuernos, como Baco, su padre; siempre ebrios, alegres y bromistas vivían en el bosque persiguiendo hermosas ninfas para satisfacer sus impulsos libidinosos.

A nivel físico y emocional el ágata posee un poderoso efecto limpiador; puesta sobre el corazón el ágata puede curar las enfermedades emocionales que impiden aceptar el amor. Puesta sobre el estómago estimula el proceso digestivo y alivia la gastritis; cura problemas oculares, estomacales y del útero; limpia el sistema linfático y el páncreas, fortalece los vasos sanguíneos y cura problemas de la piel.

ÁGATA DE BOTSWANA

Se encuentra en Botswana, África y es excelente para cualquier persona que tenga alguna conexión con el fuego o el humo. Es beneficiosa para los fumadores y quienes quieran dejar de fumar. El ágata de Botswana busca soluciones en lugar de soportar los problemas. Te ayuda a explorar tanto los territorios desconocidos como tu propia creatividad. A nivel mental, te ayuda a ver el cuadro mayor. A nivel emocional, libera delicadamente la represión. Esta ágata, a menudo, tiene nódulos u ovoides; además, es gris y generalmente tiene forma de nódulo, por lo que se parece al cerebro y resuena con él. Es particularmente útil para ayudar a asimilar el oxígeno en el cuerpo, beneficiando a todo el sistema circulatorio y la piel. También ayuda en los casos de depresión. A nivel sutil, estimula el chacra coronario, atrayendo energía hacia el campo aúrico.

Combate el envenenamiento en los cuerpos físico, emocional y mental; sirve para aliviar la tensión y el estrés.

Abre y fortalece el chacra corona.

Afín al signo de Libra.

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